BAP San Lorenzo (ART-322): La Nodriza De Los Submarinos Peruanos
Único en su género dentro de la Fuerza de Submarinos de la Marina de Guerra del Perú, el BAP San Lorenzo (ART-322) cumple con la delicada misión de recuperación y transporte de los torpedos de práctica lanzados desde los submarinos U-209 1100/1200.
El buque es de origen alemán, adquirido en 1981, siendo incorporado a la institución el 18 de julio de ese mismo año con la denominación de Lancha Auxiliar de Rescate de Torpedos.
Sus detalles técnicos nos hablan de un desplazamiento de 63,7 toneladas de desplazamiento, 23,5 metros de eslora, 5,4 metros de manga, y dos motores diésel MTU capaces de brindarle una velocidad de hasta 16 nudos.
Desde su arribo a la Base Naval del Callao su vida fue muy intensa, pues se encargó de acompañar los entrenamientos intensivos de los ocho submarinos, seis alemanes y dos estadounidenses, que Perú mantuvo operativos hasta los años 90.
También estuvo presente en los diversos ejercicios UNITAS con la Armada de los Estados Unidos, tanto en labores propias de su especialidad como en misiones generales de apoyo.
En su historial destaca el importante papel que le tocó cumplir durante las labores de salvamento de los tripulantes atrapados dentro del siniestrado submarino BAP Pacocha (SS-48).
Como se recuerda, este Guppy resultó impactado por un pesquero japonés la noche del 26 de agosto de 1988 cuando retornaba al puerto del Callao luego de unas prácticas de entrenamiento.
Estos y otros trajines, así como el inexorable paso del tiempo, desgastaron su maquinaria y el casco, al punto que su velocidad y prestaciones se redujeron notablemente.
Ya para noviembre del 2020 el rendimiento operacional del San Lorenzo era muy crítico, por lo cual el alto mando naval tomó la decisión de ejecutar la reparación a nivel de su planta motriz, principalmente.
Este cambio de motores y de sus respectivos sistemas reductores, también motivó la instalación de tableros de control, así como de novedosos sistemas de comunicaciones, entre otras acciones.Ocho meses después, el 16 de julio de 2021 culminaron las pruebas en el mar de todo los instalado, y la unidad, única en su género, volvió a la plenitud de la vida operacional.
Se trata de una nave estable, rápida, no muy ruidosa, y cuya tripulación se compone de doce efectivos, incluyendo al joven comandante, un Teniente Primero.
El lema de “Buscador infatigable, cauteloso en el rescate”, describe parte de su misión, la cual es acompañar a los submarinos en sus operaciones, coordinar con ellos a la hora de los disparos, y luego ir a la búsqueda de los torpedos.
Estos artilugios bélicos, en este caso de entrenamiento, llevan una lámpara que se enciende en el mar -por lo que es importante hacer la búsqueda de noche-, y guía a los buzos de salvamento hasta su posición.
Una vez allí, los hombres-rana realizan las complicadas maniobras para el izado a través de cabos -sogas- y un sistema de rodillos ubicados en plataformas especiales a la popa del buque.
Con el ART-322 nuevamente en su mejor momento, la programación de entrenamiento se realiza con cuatro de los seis U-209 actualmente disponibles -otros dos están en los astilleros del SIMA Perú en proceso de modernización-.



















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