Submarinistas argentinos y el vinculo de larga data con la Flotilla de Submarinos Peruana
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¡Tripulación: cubrir puestos de maniobra!
¡Recibido…!
¡Preparados para inmersión…!
Después de navegar con el submarino alrededor de 30 minutos en superficie saliendo de la Base Naval del Callao, ha llegado el momento de abandonar la vela, esa estrecha torreta desde donde el comandante supervisa las operaciones de zarpe.
Bajamos, atrás se cierran las escotillas. Mientras los tripulantes, acatando la orden, se despliegan a lo largo de los 50 metros de la nave para proseguir con los procedimientos, me llama la atención una voz con acento argentino.
Se trata de un Teniente de Fragata del Comando de la Fuerza de Submarinos (COFS) de la Armada de la República Argentina (ARA), que resalta entre los presentes vestidos de overol azul oscuro, por su uniforme operacional digitalizado en tonos gris pizarra.
Él es uno de los oficiales de intercambio que durante este año se ha convertido en un tripulante más a bordo del BAP Pisagua, perfeccionando sus conocimientos sobre la guerra bajo el mar.
De larga data
Los vínculos entre la ARA y la Marina de Guerra del Perú (MGP) se proyectan desde la etapa independentista, en la segunda década del siglo XIX, con el esfuerzo emancipador frente a España encabezado por el general argentino José de San Martín.
Es el Libertador quien dispone, el 3 de agosto de 1821, seis días después de la proclamación de la independencia en Lima, la creación de, entre otros, el ministerio de Guerra y Marina.
Ya en el siglo XX, en el marco del relacionamiento con otras marinas latinoamericanas, Perú recibe una delegación de cinco oficiales argentinos para participar, entre los años 1957 y 1961, en los cuatro primeros cursos avanzados de táctica submarina dictados en el Callao.
La fase operacional se cumplió a bordo de los cuatro sumergibles tipo ‘R’ disponibles: el Islay (ex R-1), Casma (ex R-2), Pacocha (ex R-3) y Arica (ex R-4), recibidos en 1926 de la The Electric Boat Company (EE.UU.) pero todavía activos por esos tiempos.
Esta cercanía permitió que, del 19 de enero al 27 de febrero de 1958, cuatro oficiales y cuatro suboficiales argentinos formaran parte del crucero de verano de los alumnos de la Escuela Naval, navegando hasta Panamá a bordo de seis submarinos, los ya veteranos ‘R’ así como los recién llegados clase ‘S’ o Mackerel.
Esta relación de camaradería y cooperación se ha fortalecido con el paso de los años, ampliándose el intercambio de experiencias, tanto en aulas como en las operaciones mismas.
Inclusive, como indica el Capitán de fragata (en retiro) Jorge Ortiz Sotelo (Ph.D.), en la página 146 del libro ‘Fuerza de Submarinos, 100 años: 1911-2011’, durante la Guerra de las Malvinas “se brindó apoyo técnico a los submarinistas argentinos”.
Hecho importante de todo esto fue la presencia, en septiembre de 1986, del ARA Santa Cruz (TR-1700) en el Callao, sumándose a los festejos por el 75 aniversario de la Fuerza de Submarinos peruana, la más antigua de Sudamérica.
No todo fueron celebraciones, también se aprovechó la ocasión para realizar algunos ejercicios de guerra antisubmarina con unidades de la Fuerza de Superficie locales.
Como consecuencia, a partir de 1989 se tomó la decisión conjunta de establecer “un programa de intercambio mediante el cual oficiales peruanos y argentinos pasan un año como instructores en las escuelas de submarinos argentina y peruana, respectivamente”, agrega el trabajo de Ortiz Sotelo.
Acuerdos renovados
Nuestro U-209/1200 empieza a sumergirse suavemente en las tranquilas y oscuras aguas del Pacífico Sur, impulsado por el sigiloso y todavía eficiente motor eléctrico de propulsión Siemens de 4600 CV.
Me comentan que mientras en superficie la marcha fue de alrededor de 11 nudos, ahora se busca alcanzar una velocidad en inmersión que en su máximo nivel llega a los 21,5 nudos.
Yo, luego de estabilizarme, agarrado a unos pasamanos para no caer ante la pronunciada inclinación de la nave, converso con Araoz, el argentino que nos acompaña.
Denota ser un oficial interesado en conocer, amable y sobre todo atento a todo lo que pasa a su alrededor; también algo bromista lo cual hace que se lleve muy bien con sus jóvenes colegas nacionales.
Esta resulta ser una experiencia interesante para él en su condición de submarinista del Atlántico, pues acompaña a una tripulación muy bien entrenada que hace unos meses estuvo en los ejercicios SUBDIEX 2021 con la US Navy en el mar de Florida.
Se suma el hecho de que esta es una gran oportunidad de navegar bajo diversas condiciones tácticas altamente realistas, pues como se sabe la ARA por el momento carece de unidades submarinas en estado activo.
No es el único, por esos días, en los laboratorios en tierra o navegando en las demás unidades submarinas peruanas, otros tres oficiales y trece suboficiales invitados progresan su entrenamiento teórico y práctico en el marco del programa 2021.
“La capacitación se inició en la Escuela de Submarinos, donde el personal argentino recibió exposiciones introductorias sobre la descripción general de los sistemas de ingeniería, electricidad, armas y electrónica de las unidades submarinas, pudiendo entrenar en los simuladores de trimado y ataque”, indica la página web oficial de la Marina peruana (www.marina.mil.pe) al respecto.
La capacitación continuó a bordo de los BAP Pisagua, BAP Islay y BAP Arica, donde realizaron ejercicios de vigilancia marítima costera, ataque a blanco de superficie y submarino, patrullaje de guerra, maniobras de zarpe y amarre, entre otros, poniendo en práctica los conocimientos aprendidos.
Ya por el mes de noviembre de 2019, tuvo lugar una ceremonia de embarque de personal de la ARA, para que llegue a concretar su fase práctica a bordo, empleando para ello el BAP Islay.
Positiva integración
Seguimos navegando tranquilamente. En la mesa de ploteo digital, un oficial realiza marcaciones. En la sala de controles, los timoneles atienden las disposiciones que llegan por altoparlante, igual que -más allá- el suboficial encargado de los tableros eléctricos.
Todos serenos y atentos a una serie de relojes y pequeñas pantallas que principalmente brindan datos de rumbo, ubicación y consumo de energía de las 480 baterías que están bajo nuestros pies.
De pronto, el comandante ordena ejecutar un ejercicio de búsqueda, detección y lanzamiento de un torpedo a un blanco, y rápidamente todo este equipo humano entra en un estado de moderada tensión.
Nosotros nos reunimos en el sector central, cerca al periscopio, ahora un espacio iluminado por luces rojas en tono mate donde cada uno sabe qué hacer y tiene su lugar.
Con una señal, el jefe de la nave nos invita al espacio donde están instaladas las consolas multifunción del nuevo sistema ‘Kallpa’ de gestión de combate para submarinos.
Desde ahí se puede mirar sin inconvenientes -pero sin poder tomar fotos- este complejo electrónico desarrollado por el SIMA Perú a través del SAE (Servicios de Armas y Electrónica), del que forma parte un sonar, un sistema de control de tiro, otro sistema de ploteos y una mesa de comando y control.
Como el submarinista Araoz es considerado uno más en el staff de la nave, participa en estas acciones y comparte sus opiniones respecto a las operaciones en desarrollo.
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| El Teniente Araoz y oficiales peruanos sobre la mesa de ploteo |
Tampoco pierde la oportunidad de echar una mirada al exterior mediante el moderno periscopio de búsqueda ‘Sero 250 S’ de Airbus DS Optronics, de tres niveles de amplificación, con cámara de televisión de bajo nivel de luz y telémetro láser.
En una época en la que casi nada es secreto, tenemos acceso a prácticamente todos los compartimientos, torpedos, motores, controles… Con una sola excepción: la pequeña salita de comunicaciones, que siempre está con la puerta cerrada y a la que solo se puede ingresar con autorización.
Contacto en proa…
Como ya lo difundió este sitio, una nueva delegación de la Escuela de Submarinos de la Amada Argentina recibió un exigente curso de capacitación organizado por la Fuerza de Submarinos de la Marina de Guerra del Perú.
La experiencia de clase se llevó a cabo entre el 17 de octubre y el 6 de noviembre pasados, en presencia del propio jefe de la Escuela de Submarinos de la ARA, quien tuvo el rol de oficial evaluador.
Esto significa que el acuerdo binacional se mantiene más fuerte que nunca, y que acaso podría dar paso hacia la concreción de otros proyectos conjuntos en el mediano plazo.
Entre tanto nosotros, con el Pisagua otra vez en superficie, después de probar una copa de vino tinto de la Patagonia para celebrar la amistad -cortesía del teniente Araoz, mantengamos la reserva del caso-, empezamos el lento retorno a la Base Naval del Callao:
- Contacto en proa…
- Recibido.
- Timón izquierdo a cinco, Jean Luca…
- Proa a 280 grados, caemos a rumbo 285, señor…
- Una pitada larga…
- Rumbo 293.
- Recibido…
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Por Lewis Mejía para elSnorkel.com
Licenciado en Comunicación Social Lewis Mejía Prada, corresponsal de la revista Tecnología Militar (Grupo Monch) y Jefe de Redacción de la revista Perú Defensa & Seguridad, escribe desde hace 25 años sobre temas militares.












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