Inmersión eterna ... (BAP Pacocha y ARA San Juan)
No hay otras palabras ante el desastre en el submarino A.R.A. San Juan. Los submarinistas peruanos, miembros de esa cofradía universal, conocida amicalmente como “la mafia” en los medios navales, comparten la congoja de las familias de los hermanos argentinos.
Hombres de mar que arriesgan su vida en cada inmersión sin distingo de tiempo de paz o de guerra, listos para la actuación, son la primera fuerza de disuasión en todas las Armadas, prácticamente indetectables y casi invulnerables a otras amenazas. Sus tripulantes, a veces confundidos como relajados o indisciplinados, conducen a bordo una disciplina de respeto y a la vez camaradería, conscientes de que todos forman parte de ese mecanismo de relojería en que cada uno es indispensable y a la vez responsable de la vida del resto de sus colegas.
No interesa si se trata de un minisubmarino o un mamut de miles de toneladas, marina pobre o marina rica, los submarinistas conocemos los riesgos y es nuestro desafío en el día a día.
No imaginaremos lo ocurrido en el A.R.A. San Juan, sus tripulantes entregaron sus vidas al servicio de su patria y para eso se enrolaron en la Armada. Muchos submarinistas argentinos han compartido estudios y prácticas en nuestra Escuela de Submarinos. Hace algunos años vivimos en el Perú el desastre del B.A.P. Pacocha en el que algunos sobrevivieron y otros no, todo en cumplimiento del deber.
Los 44 tripulantes del A.R.A. San Juan no volverán a sus hogares. No hay nada mas ingrato y doloroso que la inconsciencia de los gobiernos que recortan los presupuestos de capacitación, mantenimiento y entrenamiento menospreciando el “riesgo de vida” de quienes son custodios de la seguridad nacional.
Hermanos argentinos, que el altar de la Patria honre vuestra memoria, para orgullo de vuestros hijos y de todas las generaciones.
Gustavo Barragán Schenone
Vicealmirante A.P (r).
Fuente: http://larepublica.pe

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